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La Sanidad de Soria

Informacíon Demográfica


Según la publicación de los resultados de la cifras de población y censos demográficos del Instituto Nacional de Estadística a 1 de enero de 2020 la población residente en la provincia de Soria, ascendía a 88.884 personas, de los cuales un 44,8% viven en la capital y el resto, 55,2% en la provincia.
Como puede apreciarse, la provincia de Soria mantiene un vigor poblacional notable en la primera mitad del siglo XX, pero tremendamente desfavorable en las décadas de los años 50, 60 y 70. En este periodo de 30 años (de 1950 a 1981) mientras España crecía y se desarrollaba con unas tasas muy elevadas, Castilla y León perdía casi 300.000 habitantes (más de un 10%), la provincia de Soria presenta una sangría importante de población, particularmente importante en la década de los 60, en la que se produce un descenso de 32.000 habitantes, y, lo que es más dramático, casi 22 puntos porcentuales en sólo diez años, como muestran tanto el cuadro como la gráfica siguientes. Este descenso obedece, sin duda, a un fenómeno migratorio hacia los principales núcleos urbanos como Zaragoza, Madrid, Barcelona o Bilbao donde el desarrollo industrial marcó un papel fundamental de atracción de mano de obra, excedente de las zonas rurales sorianas, en las que, además, la agricultura ya no es capaz de absorber toda la población existente.




Predominan los municipios de pequeño tamaño, ya que casi un 64% tienen menos de 100 habitantes, si bien la población de este tramo ni siquiera supera el 6% del total de la provincia. Hay dos municipios con más de 5.000 habitantes, Almazán y El Burgo de Osma, y la capital, Soria, que con 39.821 empadronados supone casi el 45% del total provincial.


De la tabla anterior, se observa no solo el ya repetido descenso de la población provincial, muy acentuado en las décadas de los 60 y 70, sino sobre todo la tremenda reducción de efectivos en el ámbito provincial de casi 100.000 personas en el último siglo. No obstante lo anterior, la capital ha ido recibiendo, de manera parcial, el brusco descenso de la población provincial y ha conseguido absorber algo más de 30.000 personas. El resto obviamente, fueron a la emigración a otras provincias de nuestro entorno. De hecho, se dice en tono coloquial que el pueblo más grande de Soria está en la propia ciudad de la Zaragoza, pues se dice que hay más sorianos que en la propia capital.

Al contrario de lo que ocurre a nivel nacional y regional, en la provincia de Soria la propor-ción de hombres es superior a la de mujeres. La emigración de los años 60 y 70, más intensiva en las mujeres y la inmigración en la primera década de los 2000, mayor en hombres, pueden ser la causa a esta anomalía poblacional.
No hay apenas diferencias significativas entre la distribución etaria de Soria y Castilla y León en ninguno de los tramos de edad. Si acaso, llama la atención el mayor índice de menores de 15 años en la provincia de Soria respecto del total regional.
Soria está ligeramente por encima de Castilla y León en población mayor de 64 años, no siendo la provincia más envejecida de la región, lugar bque ostenta Zamora. La pirámide poblacional de Soria, no difiere tanto, como pudiera creerse, con respecto a la pirámide es-pañola.


También llama poderosamente la atención que, al contrario de lo que ocurre a nivel nacional y estatal, la proporción de hombres es superior a la de las mujeres, sobre todo en el tramo de edad de 15 a 64 años, donde representan un 52,75%. La emigración de los años 60 y 70 fue más favorable a las mujeres y por el contrario la inmigración producida en la primera década de los 2000 más intensiva en hombres pueden ser la causas de este fenómeno inusual.
Las pirámides de población Soria y Castilla y León presentan patrones casi idénticos, lo que confirma algunas de las tendencias mostradas a lo largo del informe, de distribución poblacional de características muy similares. Algo más dinámica, aunque quizá no tanto como pudiera presumirse, es la pirámide de población española con una base mayor de efectivos en edad infantil.

La esperanza de vida en Soria, tanto en hombres como en mujeres es bastante superior a la media nacional y ocupa lugares muy destacados en el ranking provincial, resultando en 2018 la primera en mujeres, siguiendo, a una cierta distancia, las provincias de Madrid (87,16) Sa-lamanca (87,12), o Álava (87,05). En hombres, la provincia de Soria ocupa el tercer lugar a nivel nacional con 82,06 años, solo superada por escasas centésimas por Salamanca (82,18) y Madrid (82,07). A nivel agregado, nuestra provincia ocupa el tercer lugar en esperanza de vida con 84,55 años, a escasa distancia de Madrid (84,78) y Salamanca (84,69). Aunque pu-diera pasar desapercibido, llama la atención que los hombres viven 1,60 años más que la media nacional y las mujeres 1,44 años.



Las conclusiones generales que se pueden obtener del análisis demográfico son muy diversas y con dos enfoques fundamentales: pérdida de población y envejecimiento. A destacar las siguientes:.
  • Notable pérdida de población de Soria en las décadas de los 60 y 70 y mantenimiento, con tendencia a la disminución, desde el año 1.980 hasta la actualidad.
  • Atomización de la población en núcleos muy pequeños y dispersos.
  • Aumento del peso relativo de la capital en el último siglo (se pasa de casi un 5% a más del 44%) y en población absoluta, de apenas 7.000 habitantes en 1.900 a los casi 40.000 en la actualidad.
  • La distribución de la población por grupos de edad muestra un comportamiento si-milar al de Castilla y León, pero superior al conjunto de España.
  • El mantenimiento de la población de la provincia de Soria se ha conseguido gracias a un aporte importante de la inmigración. Hay en estos momentos más de 8.000 extran-jeros (cerca del 10% del total) viviendo en nuestra provincia.
  • El crecimiento vegetativo lleva siendo negativo más de 30 años y sigue aumentando en valor absoluto.
  • La edad media y la esperanza de vida no hacen sino confirmar todas las conclusiones anteriores: elevada edad media en Soria y esperanza de vida más alta del país a nivel agregado y de manera muy destacada en mujeres.
  • Aumento del porcentaje de mayores de 65 años, que en solo 15 años pasarán del 25,4% a casi el 32%. La tasa de frecuentación sanitaria del colectivo mayor de 65 años puede superar las 3,5 veces de lo que representa un paciente normal.
  • Estas circunstancias nos debe llevar a pensar en otro tipo de modelo asistencial y la estrategia regional de atención al paciente crónico y pluripatológico adquiere plena validez.